Áreas de intervención y tratamiento
Tratamiento de los Trastornos Afectivos y del Estado de Ánimo: Depresión, Distimia, Melancolía, Trastornos Adaptativos...

Todos hemos experimentado en alguna ocasión sentimientos de tristeza, desánimo preocupación o inquietud. Normalmente estos sentimientos son pasajeros y desaparecen en unos días. Sin embargo, si estos sentimientos prevalecen, se mantienen o intensifican, llegando incluso a interferir sobre aspectos de nuestra vida cotidiana, es cuando hablamos de Trastornos Afectivos. Los trastornos afectivos son la causa de atención psiquiátrica y psicológica más frecuente en nuestro medio. Se calcula que más de un 20 % de la población sufre en su vida un episodio de este tipo y requiere de una intervención médica.

Los síntomas que con más frecuencia se encuentran en estas patologías son:

  • Sentimientos de tristeza, desesperanza, ansiedad o vacío
  • Sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia
  • Inquietud, irritabilidad, rabia y cambios de carácter
  • Alteraciones en el sueño en forma de insomnio, despertares frecuentes...
  • Pérdida de apetito o presencia de ansiedad por la comida
  • Cansancio, fatiga, pérdida de energía
  • Pérdida de interés por actividades que antes le resultaban placenteras
  • Pérdida de deseo sexual
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles, falta de atención
  • Presencia de dolores o molestias físicas. En forma por ejemplo de dolores de cabeza, mareos, vértigos, problemas digestivos (nauseas, vómitos, diarreas)... que no suelen mejorar con tratamiento médico.

Consideramos que el abordaje de cualquier trastorno afectivo debe realizarse de una forma integral, ya que en su génesis hay que tener en cuenta tanto factores emocionales, vitales y psicosociales como biológicos. Por ello un adecuado tratamiento debe englobar tanto estrategias psicoterapeutas como, en algunos casos, farmacológicas. La psicoterapia propone al paciente realizar un proceso de reflexión, que le permita identificar las causas de su malestar y conflictos personales. Favorece nuestro autoconocimiento y autoregulación y nos permite generar estrategias para enfrentarnos a problemas y dificultades propias de cada momento vital. En algunas ocasiones, los síntomas que se presentan en este tipo de trastornos son severos o incapacitantes. Será en estos casos, cuando sea preciso proponer y realizar un tratamiento farmacológico individualizado.

Tratamiento de los Trastornos de Ansiedad y Estrés: Angustia, Ansiedad, Ansiedad Generalizada, Ataques de Pánico, Estrés, Estrés Postraumático

La ansiedad es una respuesta emocional normal y reactiva del ser humano. Esta respuesta se produce ante situaciones de miedo, peligro o amenaza. En nuestra vida cotidiana, sentimos ansiedad cuando nos encontramos ante un evento estresante, por ejemplo los nervios que sentimos antes de un examen, antes de realizar una presentación en público, etc. En estas situaciones es normal tener sentimientos de inquietud y nerviosismo interno y normalmente somos capaces de sobrellevarlo sin problemas.

Sin embargo, en ocasiones, podemos encontrarnos en un estado de constante preocupación , miedo y desasosiego, no congruente con las situaciones que vivimos. En estos casos, por ejemplo, nuestro pensamiento pasa de una preocupación a otra, siendo incapaces de frenarlo… nos encontramos temerosos por todo lo que nos puede pasar… Entramos en un estado de hiperalerta y tensión constante y podemos incluso tener síntomas físicos como taquicardias, sensación de falta de aire, sudoración… que nos lleva a pensar que podemos padecer una enfermedad grave o que vamos a morir. Cuando estos síntomas se producen, nos encontramos ante un Trastorno de Ansiedad.

Dentro de los Trastornos de Ansiedad podemos encontrar diferentes variantes: Trastorno de Ansiedad Generalizada, donde la sensación de hiperalerta y angustia se presenta de forma casi constante. Crisis de ansiedad, caracterizadas por la presencia de intensos síntomas físicos y sensación de muerte inminente en forma de crisis autolimitadas, diferentes tipo de fobias (agorafobia: miedo a salir a la calle, claustrofobia: miedo a los espacios cerrados,...).

Todos estos trastornos deben ser evaluados de forma global, encuadrándolos en su contexto vital, para poder identificar sus causas y generar estrategias que nos permitan prevenirlos en el futuro.

Un adecuado tratamiento engloba por lo tanto un proceso psicoterapéutico de autoconocimiento y gestión personal así como un abordaje farmacológico que sea capaz de aliviar de forma rápida, y en un primer momento, los desagradables síntomas físicos que los caracterizan.

Tratamiento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza principalmente por la presencia de ideas obsesivas (invasivas, raras, intrusivas y reiterativas). Estas ideas pueden ser, en muchas ocasiones criticadas por el propio paciente, pero es incapaz de frenarlas o manejarlas.

En ocasiones, estas ideas, pueden ir acompañadas de rituales, comportamiento repetitivos o compulsiones, que surgen en el paciente como a modo de “defensa”, para evitar que pudiera ocurrir algún suceso negativo.

El TOC es un trastorno relativamente frecuente, con una prevalencia del 0,8 al 1,2 %. Puede presentar diferentes variantes, por lo que la valoración especializada a nivel individual es fundamental para su correcto diagnóstico. Así mismo, podemos encontrar rasgos o comportamiento obsesivos en otros tipos de trastornos psiquiátricos y psicológicos. El tratamiento de elección debe combinar psicoterapia y, en algunas ocasiones, tratamiento psicofarmacológico.

Afrontamiento del daño psicoemocional producido por acoso laboral (Mobbing), acoso sexual, situaciones de maltrato físico o psicológico.

Estas situaciones vitales tan duras, son por desgracia, muy frecuentes en la dinámica de la sociedad actual. Los efectos traumáticos de algunas de estas experiencias o el estrés mantenido producido por ellas, requiere en muchos casos de un abordaje precoz que permita sobrellevar el sufrimiento y afrontar las dificultades que estas conllevan. En algunos casos, estos eventos acaban derivando en trastornos de ansiedad, depresión o trastornos por estrés postraumáticos graves y es fundamental poder recibir ayuda profesional antes de que esto ocurra. Por lo general, un abordaje mixto (psicoterapéutico y farmacológico) suele ser lo más apropiado, explorando cada caso de manera individualizada en función de todos los componentes personales, familiares y sociales que lo acompañan.

Tratamiento de los Trastornos Psiquiátricos propios de la Tercera Edad, Depresión, Demencias...

Con el paso a la tercera edad, nos enfrentamos a numerosos cambios vitales que pueden ser difíciles de gestionar: jubilación, limitaciones y/o enfermedades físicas, fallecimiento de seres queridos cercanos… Todo ello hace que la tercera edad sea un momento de riesgo para el padecimiento de cuadros depresivos o ansiosos.

Así mismo existen patologías propias de este momento vital, como puede ser el deterioro cognitivo, o dando un paso más allá, el desarrollo de enfermedades como las Demencias (enfermedad de Alzheimer y otros tipos…) u otras patologías (enfermedad de Parkinson, etc).

En esta etapa, es fundamental realizar una consulta médica cuando sospechamos que nosotros, o nuestros familiares, se encuentran en situación de riesgo. Realizar un adecuado estudio de cada caso, así como un abordaje preventivo es fundamental para frenar procesos que pueden ser incapacitantes. De la misma manera, un buen abordaje psicoterapéutico puede ayudarnos a gestionar los diferentes duelos o pérdidas propios de este momento.

Ponemos a su disposición todo nuestro conocimiento médico y psicológico para poder hacer frente a este complicado momento vital.

Coaching y Psicoterapia de afrontamiento vital dirigida al crecimiento personal y mejoría de habilidades relacionales.

La angustia forma parte de la vivencia de cualquier ser humano, y el manejo de la misma es algo que atañe a todas y cada una de las personas sin excepción. Mejorar en la relación con nosotros mismos y con los demás puede ayudarnos a estar más satisfechos con nuestra vida y a dirigirnos hacia nuestros objetivos de un modo diferente. A través del autoconocimiento, podemos entender nuestras emociones y reacciones, así como nuestras dificultades relacionales y alcanzar un mayor grado de calma y autorealización. Nuestro enfoque existencial, sistémico y transpersonal puede ayudar a aquellas personas, que sin tener una enfermedad mental ni un problema emocional complejo, quieren autoconocerse y mejorar algunos aspectos de su forma de ser y de sus relaciones. Este trabajo puede realizarse de manera individual o a través de grupos de autoconocimiento personal.

Tratamiento del Duelo por el fallecimiento de personas cercanas o pérdidas vitales importantes.

El duelo es el proceso de adaptación emocional normal y reactivo ante la pérdida de un ser querido, pérdida de capacidades propias (por ejemplo ante las secuelas de una enfermedad física), ruptura sentimental o familiar, etc… Es un momento vital que genera indudablemente sentimientos de tristeza, desánimo y desesperanza.

Cuando estos sentimientos son muy intensos, o perduran durante un largo tiempo, es importante consultar con un especialista. Muchos procesos de duelo pueden desembocar en trastornos depresivos o precipitar síntomas importantes y graves que precisan de una atención médica (ideas de muerte, ansiedad,...).

Es en estos casos cuando recomendamos una psicoterapia de acompañamiento, apoyo y elaboración de lo sucedido. En algunos casos es importante realizar un tratamiento adyuvante con psicofármacos, que nos ayude a disminuir la intensidad de los síntomas acompañantes.

Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA): Anorexia, Bulimia, Trastorno por Atracones, Ortorexia...

Los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por una conducta alterada en la ingesta de alimentos, control del peso y de la imagen corporal. En la sociedad en la que vivimos, cada vez son más frecuentes, apareciendo y siendo más prevalentes en el final de la infancia e inicio de la adolescencia, pero pudiéndose presentar también en la edad adulta o incluso cronificar si no se tratan de la manera adecuada.

Las clasificaciones actuales diferencian principalmente dos tipos de trastornos: la ANOREXIA NERVIOSA y la BULIMIA NERVIOSA, aunque actualmente se reconocer también otras variantes menos específicas y formas mixtas.

La anorexia nerviosa se caracteriza por una restricción de la alimentación, secundario a un deseo irrefrenable por mantener un peso bajo. Para ello, además de la limitación en la alimentación, muchas veces encontramos comportamientos añadidos como la realización de conductas purgativas (vómitos autoinducidos, uso de laxantes, diuréticos, etc…) o exceso de ejercicio físico. En este trastorno la percepción de la imagen corporal está seriamente dañada y se observa, de forma reactiva, una importante sintomatología ansiosa y depresiva.

En la bulimia nerviosa, por el contrario, se producen episodios de atracones incontrolados, ingestas de grandes cantidades de comida, con una intenso sentimiento de culpa posterior. Puede acompañarse así mismo de conductas purgativas.

En ambos casos, el sufrimiento de la persona es muy intenso, y se refleja en el miedo irracional a los cambios de peso o alteraciones corporales. A nivel psicológico, se produce una intensa sintomatología ansioso depresiva de forma reactiva, baja autoestima, pensamientos obsesivos en torno al peso y el miedo a engordar, etc. En algunos casos, pueden incluso producirse importantes complicaciones físicas (amenorrea, alteraciones hormonales y metabólicas, etc…) que justifican un tratamiento intenso y urgente.

El tratamiento de estos trastornos debe realizarse indudablemente desde un encuadre médico. Ofrecemos en este sentido un tratamiento integrador, favoreciendo un espacio terapéutico que permita el abordaje emocional del problema desde la terapia tanto a nivel individual como grupal y familiar. Abordamos así mismo la reeducación en hábitos alimentarios, aceptación de imagen corporal, normalización de ejercicio físico y tratamiento médico secundario a las posibles complicaciones físicas.

Tratamiento de la Esquizofrenia

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica que afecta aproximadamente al 1% de la población y que está caracterizada por un cambio mantenido en varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo. En algunas fases de su evolución psicopatológica se ve afectado el juicio de realidad, y existe una desorganización neuropsicológica compleja, que puede afectar a las funciones ejecutivas y generar dificultad para mantener conductas adaptativas llevando a una significativa disfunción social. Como manifestaciones más frecuentes y características, podemos destacar las ideas delirantes, pensamiento y conducta desorganizados, alucinaciones auditivas, disminución de las actividades sociales y tendencia al aislamiento. La clasificación de la esquizofrenia es compleja y engloba diferentes entidades en función principalmente de las características clínicas y del curso evolutivo de la enfermedad.

El abordaje terapéutico precisa de un adecuado tratamiento psicofarmacológico sin dejar de lado la psicoterapia para el manejo de la angustia base. La ayuda al entorno es de gran importancia, siendo fundamental un enfoque global que integre aspectos familiares y sociales.

Tratamiento del Trastorno Bipolar y Trastornos Esquizoafectivos

El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos del estado de ánimo, alternándose periodos denominados maniacos o hipomaniacos, con periodos depresivos. No podemos confundirlo con los habituales altos y bajos que pueden presentarse en la vida cotidiana, ni tampoco con los cambios de carácter intensos o agudos que pueden darse en personas con tendencia a la inestabilidad emocional.

Los síntomas que caracterizan a un episodio maniaco o hipomaniaco son los siguientes:

  • Aumento de la energía, actividad e inquietud.
  • Temperamento eufórico, Irritabilidad extrema
  • Velocidad de pensamiento y habla, pasando de una idea a otra rápidamente
  • Poca necesidad de dormir
  • Creencias irreales sobre las propias habilidades y capacidades
  • Gastar dinero en exceso, Incremento de la energía sexual
  • Abuso de drogas, en particular cocaína, alcohol y medicamentos para conciliar el sueño, etc…

Los síntomas que caracterizan a un episodio depresivo son:

  • Sentimientos de tristeza, desesperanza, ansiedad o vacío
  • Sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia
  • Inquietud, irritabilidad, rabia y cambios de carácter
  • Alteraciones en el sueño en forma de insomnio, despertares frecuentes…
  • Pérdida de apetito o presencia de ansiedad por la comida
  • Cansancio, fatiga, pérdida de energía
  • Pérdida de interés por actividades que antes le resultaban placenteras
  • Pérdida de deseo sexual
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles, falta de atención

Debe realizarse una correcta valoración y evaluación diagnóstica. Así mismo es recomendable que su tratamiento combine tanto estrategias psicoterapéuticas como psicofarmacológicas para lograr la estabilidad del paciente.

Ofrecemos un espacio de abordaje y tratamiento individualizado, atendiendo a las peculiaridades de caso y ofrecemos además espacios de acompañamiento y asesoramiento familiar.

Tratamiento de los Trastornos de la Personalidad (Paranoica, Esquizoide, Esquizotípica; Antisocial, Borderline o Límite, Histriónica, Narcisista; Evitativa o Fóbica, Dependiente, Obsesiva-Compulsiva)

Encontrar una definición sobre qué es la personalidad es complicado. Podríamos decir que la personalidad consiste en el patrón de sentimientos, pensamientos y conductas características, que distinguen a una persona de otra. Este patrón temperamental y carácter, persiste a lo largo del tiempo y es característico y propio de cada persona.

En este sentido, cuando estos rasgos propios que nos caracterizan, nos generan malestar en nuestras relaciones sociales, amorosas o familiares e influyen en nuestras conductas y toma de decisiones, es cuando podemos encontrarnos ante unos rasgos de personalidad anómalos o trastornos de personalidad. Las personas con trastorno de personalidad o rasgos anómalos de personalidad, suelen presentar un importante sufrimiento interno y malestar emocional, síntomas depresivos, crisis vitales, síntomas alimentarios, comportamientos obsesivos, etc.

Este enorme sufrimiento puede aliviarse con la realización de una psicoterapia y generando un espacio de escucha y apoyo que ayude al paciente a su autoconocimiento y gestión de conflictos internos e interpersonales. En ocasiones un apoyo psicofarmacológico puede ser de ayuda para momentos en los que se produzca sintomatología depresiva o ansiosa aguda.

Tratamiento de los Trastornos Somatomorfos

Los trastornos somatomorfos son un grupo de enfermedades caracterizadas por la presencia de síntomas físicos, que no pueden ser explicados de manera concluyente por la existencia de una lesión orgánica.

Es importante aclarar que las sensaciones físicas que sufren los pacientes con trastornos somatomorfos no son ficticias o inventadas, sino que es sintomatología absolutamente real y que causa un importante sufrimiento. Se atribuyen causas psicológicas y caracteriales a este tipo de patologías, basadas en el manejo de la angustia y en los mecanismos de defensa inconscientes que predominan. Es habitual que algunas de las personas que sufren estos trastornos, tengan dificultad para expresar sus sentimientos y emociones, con tendencia a guardarse los problemas para si mismos. Los síntomas pueden ser muy variados, desde dolores en cualquier parte del cuerpo, hasta cansancio, malas digestiones, perdida de fuerza o sensibilidad.

Un enfoque psicopatológico adecuado, que permita al paciente contactar con el núcleo de su angustia y entender sus manifestaciones corporales, puede ser de gran ayuda. En algunos casos, apoyo farmacológico puede ser recomendable con el fin de abordar el problema en todas sus dimensiones.

Tratamiento de los Trastornos de Control de Impulsos

La impulsividad se define como una reacción no planificada y rápida frente a estímulos tanto externos como internos, en la que no se tienen en cuenta las consecuencias negativas de esta actuación para el propio individuo o para otras personas.

El trastorno del control de los impulsos se define como la dificultad para resistir un impulso, una motivación o una tentación de llevar a cabo un acto perjudicial para la persona o para los demás. Dentro de esta definición, podemos encontrar diferentes tipos más específicos como la ludopatía, la cleptomanía, las compras compulsivas… Existen además, otros tipos en los que los síntomas se manifiestan de una forma más comportamental, existiendo alteraciones conductuales o incluso autolesiones y agresividad.

En estos casos se recomienda la realización de terapia individual o familiar, que favorezca y potencie estrategias de mejora de autocontrol, detección de estrés, entrenamiento en relajación y manejo de emociones. La realización de psicoterapia ayuda al paciente a identificar los motivos de su impulsividad, promoviendo una autorreflexión que le permita gestionar sus emociones y elaboración de los conflictos internos precipitantes de su impulsividad.

Tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista y Discapacidad Intelectual.

Este tipo de trastornos parten de de una alteración en el neurodesarrollo y se manifiestan desde el nacimiento o la infancia más temprana. Generalmente, el apoyo y seguimiento médico psiquiátrico y psicopedagógico se inicia desde el primer momento y reciben atención por diferentes profesionales hasta el final de la adolescencia y principio de la edad adulta. Cuando aparecen dificultades en la edad adulta en forma de alteraciones de conducta, puede ser necesario seguimiento psiquiátrico que proporcione una ayuda farmacológica y un tratamiento conductual que permita a los pacientes y a su entorno una mejor adaptación a su situación de vida.

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en adultos así como alteraciones de conducta derivadas.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es un trastorno del desarrollo neuropsiquiátrico que suele ser diagnosticado en la infancia pero que también puede persistir en la edad adulta. Se caracteriza principalmente por síntomas de dificultades de atención, hiperactividad, inquietud psicomotriz y comportamiento impulsivo. Estas manifestaciones clínicas pueden producir problemas en diferentes áreas de la vida del paciente, dificultando en algunos aspectos el desarrollo social, emocional y cognitivo de la persona que lo sufre. Puede asociarse con otras patologías como trastornos del conducta, trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y drogodependencia, entre otros. Se trata de una entidad diagnóstica controvertida donde las variables caracteriales parecen tener un peso importante.

En algunos casos, el trastorno es diagnosticado de forma tardía en la edad adulta, o persiste sintomatología ya manifestada durante niñez y adolescencia, pudiendo ser útil la intervención psiquiátrica con abordaje tanto farmacológico como psicoterapéutico.

¿Quiere solicitar información o pedir cita previa? Llámenos ahora